lunes 28 de febrero de 2011

danzad, danzad, malditos

¡Los amantes del cine de terror estamos de enhorabuena! Por fin una película de género se cuela en la pugna por el Oscar a la mejor película, hecho que no sucedía desde la ya lejana El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999). Y aunque, a priori, esta pesadilla sobre una prometedora bailarina -soberbia Natalie Portman en el papel de su vida-, obsesionada con llegar a la perfección, no sea del agrado de la Academia por su oscuridad y alta carga erótica, la última locura de Darren Aronofsky se antoja un must deudor del mejor Brian De Palma de Carrie. A la postre, un film que no deja a nadie indiferente y, lo más importante, hace partícipe al espectador de un viaje hacia el horror que no quisiera para él ni el mismísimo Coronel Kurtz. Imprescindible.