miércoles 28 de diciembre de 2011

Mirando hacia atrás

Aprovechando el puente de la Purísima nos lanzamos a Londres a pasar unos días. Evidentemente, y como es obligatorio para todos los amantes de la música, lo primero que hice fue mirar qué conciertos podría ver en la capital británica durante esas fechas. Por suerte para nosotros, el grandioso Thurston Moore tocaba dos días seguidos, ya que para la primera fecha se había colgado el sold out rápidamente. Los conciertos serían el 2 de diciembre en Union Chapel, presentando el reciente Demolished thoughts (Matador Records, 2011) y el día 3 en Electric Ballroom, tocando íntegramente el mítico Psychic hearts (Geffen, 1995). Lamentablemente, llegamos tarde para el primero, así que deberemos esperar a que en el futuro tengamos la ocasión de poder disfrutar de un concierto en Union Chapel -simplemente “googleenlo” y entenderán las ganas que le entran a uno de ver a quien sea en ese marco incomparable-. Pero no seamos derrotistas: ver al maestro Moore siempre es plato de buen gusto; y si además le da por tocar un disco clave para los que crecimos en los 90, dentro del ciclo Don’t look back de ATP, la noche se antojaba inolvidable.

La primera sorpresa, nada más llegar, fue ver que sobre el escenario había un arpa. Algo que presagiaba que Mr. Moore se enfrentaría a un disco 100% eléctrico con la formación con la que está girando últimamente y que incluye arpa y violín. Pero ahí no acababa todo. El neoyorquino saltó a las tablas con guitarra acústica y así reprodujo casi todo el disco, ya que algunos temas se quedaron fuera porque, en sus propias palabras, “eran demasiado raros y no sabía muy bien qué pensaba entonces para tocarlos”. Por si alguien tenía alguna duda sobre su estado de ánimo, debemos decir que no mostró ni un atisbo de tristeza o dejadez provocada por la reciente noticia de su separación de Kim Gordon. Todo lo contrario. Moore estuvo cercano, dicharachero y enérgico. Así que nada más salir nos explicó anécdotas sobre aquella época y recordó que presentó el disco en Londres compartiendo cartel con los locales Comet Gain, ganándose un poco más a un público ya entregado de antemano -algo que le honra, ya que podríamos pensar que un tipo como él, que ha recorrido todo el mundo con Sonic Youth durante los últimos 30 años, ya no debe saber ni dónde vive-. En lo musical, decir que la banda estuvo impecable y que temazos como Ono soul, Feathers o Psychic hearts nos dejaron totalmente hipnotizados, mientras que las más “sonicyoutheras”, como Queen bee and her pals, nos sonaron a gloria bendita, demostrando que a sus 53 años Thurston Moore todavía tiene cuerda para rato. Pero no sólo eso, también dejó claro que a una gran estrella como él no le molesta mirar hacia atrás como les sucede a otros. Al contrario. Cuando mira al pasado se lo pasa en grande recordando, y nosotros con él.

El Tibidabo de allí


En ocasiones los árboles no me dejan ver el bosque, y el maravilloso estado de forma de la escena catalana me hace olvidar que hay muchos más grupos de aquí por descubrir. Cosmen Adelaida es un buen ejemplo de ello. Estos madrileños acaban de publicar el fantástico EP 7 Picos con El Genio Equivocado -mucha atención con este sello que en poco tiempo ya tiene un catálogo con lo más representativo del indie hecho en España, desde las Aias a Odio París, pasando por el veterano Joaquín Pascual o los jovencísimos Grushenka-. Investigando por internet, he visto que Cosmen Adelaida no son precisamente un grupo de hoy para mañana, sino que han estado forjándose por los escenarios de su ciudad hasta que les ha llegado la oportunidad. Por lo visto, el título del EP hace referencia a una montaña rusa de la capital, y realmente no se me ocurre un símil mejor para este debut que esa mezcla de tristeza y nostalgia que provoca un parque de atracciones visto desde la distancia de los años.

Con un pop algo oscuro, al más puro estilo Robert Smith, y con todos los grupos indies que importan en el punto de mira (Yo la tengo, los primeros Planetas, Le Mans y el donosti sound en general), consiguen entregarnos sietes joyas donde la vagoneta alcanza sus cotas más altas con Siete picos, Si quieres, salgo, Inventario y Alcobendas. Además, el técnico de la atracción no es otro que nuestro admirado Joaquín Pascual, que ha remasterizado el disco grabado en los estudios La Mina de Sevilla. En definitiva, no sean tan borricos como yo y miren un poco más allá de su ciudad, más alrededor, porque algo muy grande está pasando aquí y ahora.

miércoles 30 de noviembre de 2011

primavera bajo techo

Ahora sí que sí podemos decir que el Primavera Club se consolida como festival con carácter propio, a banda del Primavera Sound, y se marca un objetivo claro en su propuesta: descubrir. Evidentemente hay grupos consolidadísimos, ya que se trata también de atraer al público, pero la gracia es precisamente ésa: mezclar bandas con solera con aquellas que apenas tienen algo editado. Es la oportunidad de oro para ver a “las bandas del mañana” en recintos pequeños. Ya me explicarán como verán, por ejemplo, a Veronica Falls en el PS12, mientras que el pasado miércoles en Barcelona los disfrutamos sin agobios y desde la primera fila de una sala con capacidad máxima para 400 personas.

Además la incorporación del Casino de l’Aliança y el Auditori desde el año pasado hacen que no echemos de menos disfrutar cómodamente de delicatesen como hacíamos en el Auditori del Fórum. Pero no todo van a ser flores en Primavera. La primera de las quejas no tiene mucho sentido pero los fans me entenderán: da una rabia inmensa no poder estar en las dos ciudades a la vez y poder comparar. Y es que una cosa ha quedado clara en las redes sociales y en el mismo foro del festival, el público de Barcelona y el de Madrid tienen sus diferencias y lo que en la capital horroriza puede encantar en la ciudad condal. Es el caso de John Maus y su estrafalario show que tantas discusiones ha provocado. Algo parecido pero en menor grado pasó con Givers donde en Madrid fueron encumbrados como la octava maravilla mientras que en Barcelona sólo fue una banda más. También hemos echado de menos la oportunidad de recordar el mítico eslogan de Petit Suïse –o Danonino como lo conocen las nuevas generaciones- y clamar aquello de “a mí me daban dos”. O ahora me negarán que la edición pasada fue de ensueño poder babear frente al maestro Edwyn Collins en la Sala Bikini y al día siguiente en el Casino. Aunque ahora repasando los horarios en la web, veo que en Madrid sí tuvieron ración doble de Girls ¡Villarato!

Bromas aparte, y sin querer parecer impertinente, apuntaré dos últimos aspectos. Primero señalar que me parece increíble la capacidad de negociación que debe tener la organización del festival cuando son capaces de programar buena parte de los grupos en espacios donde ni tan siquiera hay una barra para consumir la bebida que les patrocina el nombre. Lo mismo pasa con el ciclo de conciertos “Imperdibles de San Miguel”: ves la marca por todos lados pero no te puedes beber ni una. Aunque esa, sinceramente, no es mi guerra. Mi enemigo más acérrimo es el gluten, así que ya se imaginarán que sé perfectamente lo que es pasar un festival sin cerveza –excepto Primavera Sound, Faraday y Cruïlla donde nos tratan de lujo y se acuerdan de los celíacos, hurra!-. Y por último y para cerrar este invento al que hemos querido llamar contra-crónica, sólo nos queda preguntarnos cuánta verdad encierra la marca Primavera Sound en su público. Quiero decir, ¿cuantos hubieran ido a un concierto de Fleet Foxes si no fuera porque el Primavera Sound los destacó como cabeza de cartel? ¿Tenemos personalidad propia o es “San Miguel” quién nos guía?

Sea como sea, estamos más que contentos de haber podido disfrutar de lo mejor del panorama en pequeños formatos y ya estamos deseando que pase el frío, las chicas vuelvan a llevar tirantes y la mejor música del mundo vuelva al fórum.

PD: De momento ya tenemos Jeff Mangum, Yo La Tengo, Guided by Voices y Wilco. Ahí es nada.

miércoles 31 de agosto de 2011

A muerte


Pasar el verano con el brazo escayolado es realmente una tortura. Ir a los conciertos con el brazo en cabestrillo o ver como los demás saltan desde trampolines o simplemente nadan en el mar es de esas cosas que a uno le agrian un poco más el carácter. Por suerte no hay mal que por bien no venga y este semi-retiro me ha proporcionado el tiempo que me faltaba para disfrutar de algunas cosas que tenía pendientes. Una de esas tareas que tenía marcado en rojo en la libreta era sumergirme en el debut de los barceloneses Odio París, Odio París (El Genio Equivocado, 2011).

Reconozco que mi interés por escucharlos surgió cuando leí en algún sitio que su maqueta era puro noise pop planetero. Por suerte para ellos, para ustedes y sobre todo para mí, esa definición de “los nuevos Planetas” está lejos de realidad. Evidentemente tienen alguna canción que bien podrían haber firmado J y los suyos como por ejemplo Uno de Noviembre. Pero es que, seamos realistas, a estas alturas de la película que tire la primera piedra el grupo de aquí que no ha tenido influencias de los primeros discos de los granadinos, y más aún si son de la generación que ronda la trentena como es el caso que hoy nos ocupa. A decir verdad, y seguro que con esto no descubro América ya que muchos de ustedes habrán pensado lo mismo, si hay alguna banda con la que compararía a Odio París esos son The Pains of Being Pure at Heart –en Ahora Sabes creo que sólo los puedo diferenciar por el idioma-. Al igual que los de Brooklyn en este debut encontramos ecos del mejor, y cada vez más y más de moda, shoegazing y twee. Así que con lo nos encontramos ya desde el primer corte –el hitazo Cuando Nadie Pone Un Disco- es con lo mejor del C86, el noise pop que importa, hitazos agridulces que nos calarán hasta la médula. Seguro que disfrutaran como enanos al recordar camisetas a rayas, polaroids, primeros amores y desamores, el cine palomitero y todas esas cosas que nos hacían estremecer cuando pensábamos que nos comeríamos el mundo. Porque eso es lo que a mí me transmiten Odio París, un regreso desde el ahora –lo más importante- a mis 16 años. Y es por todo esto por lo que desde ya soy fan tardío de la banda. Porque es divertido atreverse a sacar el Delorean del garaje y darse una vuelta con Jesus and Mary Chains como copilotos. Así que desde aquí hago un llamamiento a todos los que todavía no se hayan unido al Odio, totalmente justificado, a París. No me sean perezosos y déjense llevar para disfrutar con el que será, sin ningún tipo de duda, uno de los discos nacionales del año.

jueves 12 de mayo de 2011

Cleopatra Svenonius


Vuelven Chain and the Gang a Barcelona después del gran concierto que ofrecieron el pasado 2010 en Sidecar.
Ian Svenonious nos enseñará todo su repertorio tal y como lo ha hecho en anteriores visitas al frente de Make Up, Weird War o Publicist. Además, esta vez James Canty, guitarrista de Ted Leo and the Pharmacists y compañero de Svenonius en Make Up y Nation Of Ulysses entra en la formación como guitarrista.

Para completar la fiesta, Me and the Bees abriran la noche presentando su nuevo 7 pulgadas, titulado Cleopatra. Tres canciones en la linea de Fuerza Bienen precioso vinilo verde.


Chain and the Gang + Me and the Bees

Viernes 13 de mayo • 22h
Barcelona • Sidecar
10€ Anticipada en Daily Records (Sitges 9), Codetickets.com y Atrapalo.com
13€ Taquilla

Links de interés:
www.krecs.com
www.myspace.com/meandthesebees

mucho músculo y pocas nueces


Sabemos desde hace tiempo que ir a ver una película de superhéroes es jugársela. Muchos han sido los intentos fallidos -Ghost rider, Daredevil, Superman returns, Catwoman, etc.- y muy pocos los aciertos -El caballero oscuro, X-Men, Watchmen-. Al ver a Kenneth Branagh en la dirección, y por la presencia de la recientemente oscarizada Natalie Portman como partenaire del grandioso, en sentido literal, Chris Hemsworth, podríamos pensar que este Thor pasaría a engrosar la lista de grandes adaptaciones del segundo grupo. Pero, lo siento, esta vez nos la han vuelto a dar con queso.

Branagh nos prepara aquí uno de sus amados dramas shakespearianos, con toques tan kitsch que dejan al musculado rubiales en el más patético de sus roles. Por ensalzar algo, destacaremos el divertido proceso de adaptación por el que deberá pasar el héroe al ser despojado de sus poderes durante su destierro en nuestro planeta, la siempre bella -y últimamente hiperactiva Natalie Portman- y poco más. Así que, personalmente, les aconsejo mantenerse bien alejados de las salas donde proyecten el último disparate del creador de la excelente Mucho ruido y pocas nueces (1993), si no quieren pasar la peor de las vergüenzas: la vergüenza ajena.

10 milles per no res


Ahora sí, ya me he cansando. Estoy más que harto de la famosa cantinela -“El disco de Manel no entra a la primera, hay que escucharlo mucho”- y pienso decir la mía sin tapujos. Una vez que ya ha pasado un tiempo prudencial, mes y medio desde su publicación, y tras muchas escuchas -activas y pasivas-, puedo afirmar alto y claro que no me gusta nada el último disco de Manel. Reniego totalmente de ellos. Así como suena. Es cierto que su primer disco, Els millors professors europeus (Discmedi, 2008), fue elevado por un servidor a la categoría de salvador del pop patrio -cada uno que defina patria como mejor le convenga- por ese aire fresco que resultaba de casar con éxito a Beirut con Jonathan Richman, pasando por Herman Düne, sin olvidar lo mejor de la cançó (Pau Riba o Sisa). Pero, por mucho que nos duela a más de uno, todo lo bueno que guardaba su debut se ha ido hacia la nada más absoluta para entregarnos una nueva colección de canciones pesadas -casi no hay estribillos- en las que Guillem Gisbert pasa de ingenioso letrista a cuentacuentos chapas.

Muchos dirán que ahora les critico porque están de moda y porque han pasado a ser mainstream -si es que eso existe en nuestro país-, pero aunque admito que el intento de politización de algunos medios catalanes del llamado feno-manel les está haciendo un flaco favor -en cuanto a credibilidad, no en cuanto a popularidad, por supuesto-, la verdad más rotunda es que todo lo dicho, más el exceso de vientos y demás arreglos, hacen que 10 milles per veure una bona armadura (Discmedi, 2011) caiga en el sopor más absoluto. Pero lo peor no es eso. Lo peor es el borreguismo generalizado que los ha llevado a número uno de ventas en toda España. Así que ahora sólo nos queda rezar a la Virgen de Lourdes y esperar que no sea demasiado tarde para que todo pueda volver a su cauce en un futuro no muy lejano.

miércoles 30 de marzo de 2011

Good News

Buenas noticias: ¡la primavera ya está aquí!

Olvídense por un momento de Gadafi, las falsas informaciones sobre Japón, las acusaciones de dopaje y los intentos de desviar la atención con las velocidades. El buen tiempo nos espera y las chicas enseñan más partes. Dentro de poco todo será celebración, alboroto y hormonas revolucionadas. Si con esto no tienen suficiente nuestros amigos de La Castanya nos traen primera gira de Ted Leo and The Pharmacists por la península. Él se encargará de repartir leña a todos esos malnacidos en un total de 11 conciertos durante los meses de marzo y abril de 2011. Para los que tuvieron la ocasión de verlo en el Primavera Club 09 sobran las palabras y me juego el cráneo a que repetirán sin pensarlo dos veces. Para todos aquellos que no lo conozcan les daremos un fuerte tirón de orejas, están tardando en hacerse con la entrada para ver en directo al que podemos considerar como el último estandarte como el punk-rock en su más estado más puro. Con la mirada siempre fija en los grandes, Billy Bragg, The Jam, The Pogues y la nueva ola inglesa sumado a un pasado hardcore (formó parte de Citizens Arrest) el resultado es unos directos 100% vitamínicos en los que podrán disfrutar admirando como su guitarra pisotea fascistas del uno al otro confín.

Gira Ted Leo and The Pharmacists :

Miércoles 30 de Marzo · Campus de Vitoria-Gasteiz
Jueves 31 de Marzo · Sala Azkena, Bilbao
Viernes 01 de Abril · Savoy Club, Gijón
Sábado 02 de Abril · Mondo Club, Vigo
Domingo 03 de Abril · Music Box, Lisboa
Lunes 04 de Abril · Escuela Politécnica Superior, Algeciras
Martes 05 de Abril · La Llotja, Elche
Jueves 07 de Abril · Velvet Club, Málaga
Viernes 08 de Abril · Moby Dick Club, Madrid
Sábado 09 de Abril · Sala Wah Wah, Valencia
Domingo 10 de Abril · La [2] de Apolo, Barcelona


Además en las fechas de Madrid y Barcelona tocará acompañado por los siempre grandes Nueva Vulcano ¿Qué más se puede pedir?

lunes 28 de febrero de 2011

es para mí un motivo de honda satisfacción


Aviso a navegantes: los espectadores que sean más republicanos que Vicente Rojo y sepan que no hay rey bueno deben recordar que esto es sólo ficción. No se lo tomen demasiado a pecho si les cuesta creer que el aquí entrañable Jorge VI fuera, ni de lejos, el buenazo empedernido que nos muestra la cinta de Tom Hooper. Una película que acaba siendo un canto a la amistad y al derribo de los muros clasistas, por muy altos que éstos puedan ser: algo así como una fábula del siglo XX. No en vano, la trama principal explica la relación entre el rey tartamudo, encarnado por el una vez más excelente Colin Firth, y su estrambótico logopeda Lionel Logue, al que da vida el siempre alocado pero cercano Geoffrey Rush. El Londres más gris que se recuerda haber visto en la pantalla -qué niebla más espesa- y la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo nos harán disfrutar del que es, aparte de los actores, su mayor encanto: el corte clásico que desprende la historia, contrapuesto a la innovación de algunos de sus planos para este tipo de cuentos.

El Nota se va al oeste


Nueva adaptación cinematográfica de la novela de Charles Portis, donde Jeff Bridges se atreve a resucitar al personaje que le valió un Oscar al mítico John Wayne: el inolvidable alguacil tuerto Roostern Cogburn. Y Bridges sale victorioso en la que es, sin duda, la confirmación de que el “El Nota” ha nacido para este tipo de papeles: el cantante country de Corazón salvaje podría ser perfectamente un descendiente directo del alguacil. Además del enorme papel de Bridges, nos encontramos con el descubrimiento de la prometedora adolescente Hailee Steinfield, en el papel de una huérfana con sed de venganza que se embarcará en un iniciático viaje acompañada del alcohólico alguacil y un ridículo Texas Ranger, LaBoeuf, interpretado por el camaleónico Matt Damon. Si además de todo esto añadimos que detrás de las cámaras está la mano de los geniales, siempre inquietos hermanos Coen, la cinta huele a estatuilla sí o sí.